1. Introducción A diario, nos vemos envueltos en las preguntas por el sentido, nos preguntamos cuál es el punto de vivir, por qué importa lo que hagamos y lo que no, acaso ¿podemos ser mortales y aun así tener una vida significativa? Estos cuestionamientos, como lo menciona Hauskeller (2020), no son nuevos, mas bien llevan siendo preguntados por un largo tiempo, y cuando los planteamos, lo hacemos como la pregunta última de la existencia y como la más fundamental que lleva a cuestionarnos el propósito de la vida, pues va mucho más allá de cuestionamientos fútiles de, por ejemplo, por qué hoy está soleado o el cuál es el precio de un inmueble. Nos es difícil considerar nuestra vida y muerte, junto con la de nuestros seres queridos, como otro dato más en el mundo (Hauskeller 2020). Buscamos un sentido tras ello ya que la muerte por sí sola no puede responder por completo nuestra pregunta por el sentido, tampoco puede hacerlo el ciclo vida-muerte que esconde tras de sí más dudas que nos llevan a cuestionar a dónde lleva todo esto. Incluso, conocer el proceso biológico de por qué morimos tampoco nos responde por la vida como parte de algún significado. ¿Esto por qué sucede? ¿Por qué el proceso de la vida no nos es insignificante tal vez como a otras criaturas que no se preguntan por ello? Pues bien, porque somos buscadores de sentido. Esto es lo que trataremos en la primera parte de nuestro trabajo. Sin embargo, es importante recalcar, que la pregunta por el sentido es una pregunta abierta, es un cuestionamiento que está ahí para buscar ser respondido, quizá muchas veces sin éxito. Es decir, el sentido, como veremos durante nuestro trabajo, se gana como también se pierde, fluye a lo largo de nuestras vidas. A pesar de esto, el individuo sigue siendo un buscador de él, se preocupa por el sentido y se hace preguntas profundas sobre el sentido de estar aquí, de existir, de vivir. El arte entre todo esto, y en nuestro caso el cine, parece ser también un buscador de sentido. Los planteamientos comúnmente tratados –obviando las propuestas que giran en torno a la acción, la violencia y la mera entretención– pueden entenderse como una exploración por la significación humana y aquellos elementos que puedan dotar y llenar de sentido al individuo. De esta forma, los personajes de los filmes se mueven en torno a una búsqueda del sentido o pérdida de él, presentando ideas que ayudan y motivan a los espectadores a encontrar sentido en sus vidas. Así, se presentan diversas propuestas y temáticas que comienzan a develar sentido hacia los individuos, y a raíz de esto mismo, los ayuda en su búsqueda. Si hay algún sujeto perdido que esté incapacitado o debilitado en su búsqueda de sentido, el cine puede ser un apoyo, un renacer que lo encamine nuevamente en su búsqueda. Para enlazar todo esto, haremos un análisis cinematográfico sirviéndonos del filme Close (2022), del director belga Lukas Dhont. Este presenta una temática humana y dramática que hace surgir el sentido como un elemento vital. Por ende, extraemos desde su argumento y narración elementos afines a la pregunta por el sentido, como fenómeno experimentado por los personajes de la obra cinematográfica, además de los espectadores de cine. 2. El ser humano como buscador de sentido La pregunta por el sentido es una de las principales preocupaciones que ha marcado el pensamiento y a los individuos a lo largo de la historia. Es indudable que esta problemática ha estado presente en más de algún episodio de nuestras vidas, ya sea por un tiempo prolongado o un instante. Para Cristóbal Holzapfel, un hecho incuestionable es que el humano es un buscador de sentido y preguntas sobre cómo presentarnos, como desarrollarnos y vivir en esta realidad que muchas veces nos sobrepasa, han marcado el acontecer histórico y filosófico (2005). Actuamos en la historia, con indagaciones artísticas, literarias, científicas y filosóficas como buscadores de sentido, y no tan solo eso, en la cotidianidad preguntamos también por el sentido de las cosas, por qué hago lo que hago o hacía dónde se dirige mi vida son preguntas comunes que intentan dilucidar el porqué de nuestras acciones. Por ende, cuando nos vemos inmersos en problemáticas que ponen en juego nuestros propósito y finalidades, nuestro sentido de ser, entramos en una crisis de sentido en la que comenzamos a replantearnos diversidad de pensamientos, como nuestro lugar en el mundo o la finalidad de nuestros actos. La pregunta por el sentido al estar viviente en nosotros, manifiesta la necesidad de responder ante estos cuestionamientos de la existencia cuando las dificultades y momentos coyunturales de la vida se presentan con toda su fuerza (Cardona, 2019). Por ejemplo, la pérdida de un hermano, un fracaso laboral o amoroso pueden ser situaciones detonantes de crisis de sentido que se presentan como momentos coyunturales de la vida. Así, desde el momento en que somos buscadores de sentido todo lo que hacemos, decidimos, pensamos, omitimos, respondemos, olvidamos, sopesamos –y junto a ello podemos agregar soñamos, esperamos, anhelamos– está determinado por el sentido (Holzapfel, 2005). Por lo anterior, en los momentos de crisis de sentido, cuando perdemos el sentido de algo tendemos a abandonarlo, lo postergamos, esperamos un mejor momento para volver a él. Si nos desencantamos con el juego, el amor o la amistad, los dejamos de lado hasta recuperar el sentido y volver a ellos. De este modo, nunca nos apartamos del sentido, este está en nuestras vidas y nos codeamos con él en constantes ocasiones, lo conservamos cuando lo tenemos en nuestras manos y lo buscamos si se nos escapa. Pablo López analizando la relación entre el arte y sentido, menciona que es la capacidad del ser humano para hacerse preguntas y cuestionarse lo que lo caracteriza claramente con una vocación de buscador, es decir, de un indagador o explorador que no se conforma con lo contingente, que no se queda allí pasivamente esperando que la respuesta por el sentido llegue a él, sino que “por todos los medios a su alcance tratará de interrogar a una realidad que no consigue entender y dominar del todo” (2022, p. 404). Debido a que el humano es la única criatura que se pregunta por el sentido, vivir una vida con significado es importante para nosotros, o al menos, si se nos da la oportunidad, la mayoría de las personas preferirían una vida que tenga algún sentido a una que no lo tenga (Hauskeller, 2022). Es evidente entonces la importancia del sentido para la vida humana y con ello, la dificultad que tiene decir exactamente qué posee o qué podría poseer sentido para nosotros. Hauskeller menciona: “queremos entender de qué se trata todo esto, nuestra vida, nuestra existencia, la existencia de todo” [1] (2022, p. 11) Por esto, si se hablara de una intangibilidad del mundo, se nos aparecería también el temor de que la realidad sea como es por ninguna razón específica. No obstante, según avancemos en nuestro trabajo buscaremos proponer el sentido y alejarnos de una concepción nihilista o escéptica de la realidad, que nos pueda traer consecuencias directas en el modo de entender la vida. De esta forma, para ir más en profundidad en qué es el sentido, debemos convenir en que este término guarda relación con tres ámbitos o estadios: semántico, existencial y metafísico. En el estadio semántico, el sentido es el significado de una palabra, una frase o texto. En el estadio metafísico, el sentido guarda relación con el trasfondo, es decir, con el sentido del sentido como aquel que orientaría desde la posibilidad de un sentido absoluto o de un sin-sentido (Holzapfel, 2005). Por último, el estadio existencial es el que más interesa y preocupa a los individuos. Este es el que justifica nuestros actos, crea voluntades y responde a finalidades, es decir, responde al por qué de mis acciones, marca hacia dónde me dirijo y establece cuales son mis propósitos. Por ende, agita nuestro pensamiento en su constante búsqueda y nos mueve a nosotros mismos en pos de un sentido existencial, que sea capaz de ligar nuestras metas con nuestras acciones. Holzapfel menciona: Cuando hablamos del sentido, lo que más nos toca pues es su componente existencial, y entiéndase aquí “existencial” atendiendo a que lo que sopesamos, decidimos, hacemos u omitimos, únicamente logra ser genuinamente algo para nosotros si lo remitimos a nuestra existencia individual, en otras palabras, si algo nos pasa con ello. (2005, p. 22) De manera que nuestras acciones, todo aquello por lo que nos movemos y actuamos adquiere pleno significado en torno al componente existencial personal e individual de sentido que encontramos en ello. Por eso decir ‘si algo nos pasa con ello’, tal como menciona Holzapfel, es hablar de esa chispa que se enciende en nosotros cuando hayamos justamente el sentido de lo que estamos haciendo, cuando percibimos esa conexión entre nuestras metas y acciones. Por esto cuando actuamos de determinada forma, le atribuimos una razón de por qué lo hemos hecho. Ayudo a un amigo porque quiero su bien, voy a la escuela de filosofía porque me interesan las problemáticas del ser humano, busco trabajo porque necesito dinero; así, son diversos los motivos de vida que otorgan sentido y van ordenando nuestras acciones. De manera que el sentido es imprescindible para el individuo, cada uno de nosotros quisiera disponer de él para orientarnos en el tiempo y justificar las razones de nuestro ser y hacer (Malishev, 2018). Una vida que no posea sentido alguno, ya sea de finalidad o propósito, cae en un desencanto con la realidad, no habría motivo para realizar acciones significantes. Debido a esto, necesitamos la búsqueda de sentido como parte de nuestra vida que nos haga preguntarnos a diario qué sería de nosotros sin tener algo que por lo que importemos, qué sería de nuestra voluntad sin aquel sentido que anima. Como menciona Malishev, la vida se anima cuando ocurre algo que nos importa, que nos motiva, que nos da sentido para seguir (2018). El sentido existencial se nos presenta de gran interés a la hora de hacer un diálogo con nuestra contemporaneidad, pues es el que parece estar más perdido y en decadencia en nuestros días. Es una de las características de nuestro tiempo, que podemos llamar como posmodernidad, la pérdida de sentido en los individuos que ha surgido por la desaparición de un relato unificador del mundo, la falta de reconocimiento o la transformación de la capacidad de significar al otro (Giraldo, 2014). El nihilismo nos ha llegado por asalto y ha sido denunciado en diversas ocasiones por distintos filósofos. Nietzsche ya como el gran profeta de lo que se avecinaría en los siglos venideros, anunciaba la llegada del nihilismo señalando que este estaba a la puerta como el más inquietante de todos los huéspedes, el nihilismo como la falta de la meta, la falta de la respuesta al por qué (2000). Heidegger por su parte, tomando con seriedad el diagnóstico de Nietzsche menciona que el nihilismo sería el huésped que vendría a determinar la historia de los siglos venideros, mencionando además que la esencia del nihilismo consiste en considerar la nada como algo nulo, en no tomar en serio la pregunta por la nada (Ávila, 2007). Gilles Deleuze realiza un aporte significativo a este análisis al denunciar nuestra desconexión con el mundo. Así, menciona que ya no creemos en el mundo, ni siquiera en sus acontecimientos que es como si solamente nos concernieran a medias (Deleuze, 2016). Por ende, nos cuesta encontrar sentido en un mundo del cual no nos sentimos pertenecientes, que se nos presenta como un mal film, que tiene un vínculo roto con el individuo (Deleuze, 2016). En un mundo que no se nos escapa, en el que cuesta encontrar espacios de conexión y muchas veces nos perdemos entre su devenir, la pregunta por el sentido se mantiene, se agudiza, disminuye tal vez, pero no desaparece. Esto se debe a que el sentido existencial es de carácter dinámico, es decir, constantemente estamos ganando o perdiendo sentido. Puede suceder que comencemos una caminata a lo largo de una cuadra llenos de sentido, pero ya en la mitad comenzamos a vacilar y hacia el final hemos perdido aquel sentido con el que comenzamos (Holzapfel, 2005). Si nos encontrarnos en un estado de comodidad, plenos de sentido y autorrealizados, la pregunta por el sentido tendería a opacarse, no obstante, seguiría estando presente, más aún en un mundo como el que ilustramos anteriormente. Por último, debido a nuestra condición de buscadores de sentido junto con la crisis que se padece en un mundo tambaleante como el nuestro, es necesario mantenernos cercanos a fuentes que puedan ayudarnos a encontrar sentido, motivándonos en su búsqueda. De forma que, si estamos perdidos, desorientados y no encontramos aquello que justifique y mueva nuestra voluntad, podamos ser sacudidos por una fuente que nos inspire hacia el sentido, que nos despierte de nuestro letargo y nos oriente en su búsqueda. ¿Cómo haremos esto, quién o qué nos puede ayudar en dicha tarea? Para responder esta pregunta, debemos pasar al siguiente punto. 3. El cine en búsqueda del sentido En nuestra cultura occidental el cine está tan bien arraigado que ya es de conocimiento popular su existencia e igualmente nuestra relación con él. Según señala Serratine, es difícil pensar en alguien que no conozca el significado de la palabra cine o que nunca haya presenciado algún tipo de representación cinematográfica (2020). Asimismo, esta expresión artística ha obtenido un espacio importante en la sociedad y se le considera como una de las más importantes formas de arte contemporáneo, gracias a su enorme difusión con un número variable pero abundante de espectadores que pueden disfrutar simultáneamente los relatos cinematográficos (Equipo editorial etecé, 2019). En el universo cinematográfico hay un cine enfocado en la entretención y distensión de sus espectadores que cada año convoca un innumerable público en torno a él. Sin embargo, hay también un cine generador de profundas reflexiones que pueden llevar al espectador a sentir, emocionarse, pensar y realizar un análisis existencial de cuyos elementos puedan haber llamado más su atención y tocado incluso su experiencia personal. Este efecto producido en el espectador ocurre gracias a la narración fílmica, que se compone del relato de historias, ya sean ficticias o basadas en la realidad. Esto influye de manera significativa en la comprensión que se tiene de la realidad, pues lo narrativo es una manera de construir el mundo, otorgarle sentido y compartirlo con los demás (Serratine, 2020). Además, en el buen cine las historias no tan solo nos ayudan a entender el mundo, sino que también nos ayudan a entendernos a nosotros mismos. Necesitamos relatar nuestra vida y los sucesos que nos ocurren para vivir nuestra vida como propia y comprenderla (García, 1997). Por ende, al adentrarnos en las narraciones recibimos sentido, comprendemos de mejor forma nuestro mundo por medio de historias que se parecen más a la vida de un humano que cualquier tratado científico, pues hay una correspondencia entre narración y un aspecto radical de la biografía humana (García, 1997). Así, desde el relato se nos condensan aspectos primordiales de la existencia que nos ponen en relación, por medio de los personajes y los sucesos, con aquello que es fundamental para vivir. Con las narraciones fílmicas adquirimos experiencia de lo que aún no vivimos y hacemos un análisis existencial sobre aquellos elementos presentes en nuestro mundo que nos tocará enfrentar tarde o temprano (García, 1997). De esta misma forma, el cine puede transmitirnos de manera directa experiencias, emociones y saberes, que además de relacionarnos con ellos, nos permite interrogarlos. Es decir, establecemos un diálogo crítico sobre estos elementos que, además, nos llevan a situaciones de enseñanza y aprendizaje donde realizamos un proceso de reflexión y pensamiento crítico (Cambra, 2018). Esta capacidad que posee el cine ha hecho que últimamente se convierta en un medio que se utiliza para enseñar filosofía. La tradición analítica, por ejemplo, utiliza películas, directores y géneros para enseñar ética, estética y política, ya que concibe el cine como un lugar para experimentar, razonar y argumentar (Zavala, 2020). Mas aún, sostiene que el cine enseña a convivir en sociedad junto con los límites de la persona y la naturaleza. Por lo tanto, el poder del cine parece radicar en mostrarnos el mundo a través de historias que con sus acontecimientos nos hacen preguntarnos qué es vivir, cómo debemos actuar y cómo responder. Asimismo, al sumergirnos en la narración, sus ideas nos sitúa frente a conflictos, superaciones, dilemas, desilusiones y situaciones, que constantemente ponen en jaque lo que significa ser humano. Por esto, el cine puede estar altamente vinculado con la pregunta por el sentido, pues de todo ello preguntamos cuál es el sentido de vivir, cuál es la finalidad de la vida en un mundo que nos enfrenta a sus tan diversos acontecimientos. Por lo tanto, si hemos establecido que el cine nos pone en relación con la narración, con historias de las cuales podemos experimentar lo que aún no hemos vivido, ver el mundo, construirlo, comprender nuestra vida y reflexionar frente a los problemas cotidianos de la vida, ¿no tendrá que ver todo esto con la búsqueda del sentido que hemos establecido anteriormente? ¿no es el cine en cierto modo un buscador de sentido o al menos, que lo esté repensando constantemente? La esencia del cine al radicar en un lenguaje irreductible, volcado a su dimensión artística, hacen que el creador y el autor de cine convoquen a la realidad, haciendo del cine un arte con vocación integradora. (Borrás, 2018). De este modo, la poesía que brota de la propia naturaleza del cine nos sumerge en el lenguaje que se crea con las imágenes, sonidos, silencios, de donde tratamos de ver en cómo las imágenes hablan del mundo y en esto tal vez encontremos nuestro ser en el (Borrás, 2018). Holzapfel, establece una pregunta fundamental en torno a la existencia: ¿cómo ser? ¿cómo ser en el ser? ¿cómo podemos desenvolvernos en el mundo, en nuestra estadía en la tierra? (2005). Esta es una pregunta inquietante que amenaza con ser respondida de manera rápida, así, pueden responder algunos que es una simple estadía y nada más, no hay nada que hacer aquí, solamente hacer algunas figuras y desaparecer (2005). Si la pregunta por el sentido ha atormentado a filósofos, pensadores, biólogos e individuos comunes, y además se ha querido responder de forma nihilista muchas veces, ahora podemos ahora darle un vuelco e intentar responderla desde lo que nos está diciendo el arte, en este caso el cine con su poderosa narración. De esta forma, el cine parece estar preguntando constantemente por el sentido en sus temáticas que contemplan lo contingente y sinuoso de la vida humana. Asimismo, presenciar cine puede encaminarnos en nuestra propia búsqueda del sentido, pues los personajes pasan por las mismas inquietudes y dilemas por los que podemos pasar nosotros. Los personajes se cuestionan, dudan, fracasan, van ganando y perdiendo sentido tal cual nos ocurre a nosotros. Sin embargo, a través de las historias que contemplan el amor, la amistad o la familia, muchas veces surgen propuestas que van en orden de encontrar el sentido, y esto es lo que más queremos destacar de la pregunta por el sentido en el cine. Con el cine podemos nosotros mismos adentrarnos en la búsqueda del sentido y tal vez encontrarlo. De esta forma, para conectar la búsqueda de sentido con el cine, corresponde ahora hacer un análisis de un filme que nos puede ayudar en dicha tarea. 3.1 Close (2022) y la pregunta por el sentido Close (2022) del director belga Lukas Dhont, es el filme ganador del premio del jurado, en el festival de cine de Cannes del año 2022. Esta cinta, al presentarnos una historia desgarradora sobre la pérdida de un mejor amigo, nos invita a reflexionar sobre la importancia de la amistad y de aquel compañero que puede haber sido como un hermano para nosotros. Se pregunta por el valor que cumple un amigo en la vida de un adolescente, que muchas veces se pasa por alto y cae en los prejuicios y condenas sociales, pues como nos presentará el argumento de este filme, la sociedad puede corromper hasta la más bellas de las amistades, la infancia y la inocencia. Dhont, con su filme Close (2022), nos hace recapacitar sobre todo ello. Si recordamos las palabras de Holzapfel, la agudización de la pregunta por el sentido se da en momentos de quiebre, extravío, angustia y desesperación (2005). Al analizar la cinta notamos que esto está presente cuando el protagonista Leon, un joven que apenas ha ingresado a la educación media, se entera de la pérdida de su amigo Remy de toda la vida. En ese instante, se intensifica la pregunta por el sentido de la amistad, del compañerismo y finalmente de la vida, ya que Leon luego de esta pérdida cae en un espiral del que no podrá recuperarse, viéndose afectada su vida entera. Leon está extraviado, su percepción se petrifica y sus vida se desencadena casi en un deambular constante, de forma que la pregunta por el sentido aparece con fuerza en su vida mientras este recuerda a su amigo y se pierde en la angustia. La pregunta por el sentido de la vida es una idea que muchas veces nos deja impávidos. La carga existencial que posee hace que sea un cuestionamiento difícil, además, hoy en día encontrar sentido no es sencillo. Nos vemos sumidos en propuestas de sentido vacías, meros efectos placebos que no hacen más que desviar nuestra atención y acentuar nuestro vacío. En este panorama, el cine y la obra cinematográfica que hoy hemos querido tratar, se presentan como un incitante explorador de sentido que nos pueden ayudar en nuestra búsqueda y respuesta por el sentido. Esto se deja ver en aquellas propuestas sutiles que se nos entregan con los filmes y que, además, nos hacen repensar nuestro lugar en el mundo. Con el filme Close (2022), podemos esbozar una propuesta de sentido de vida en la que lo que justifique nuestros actos, sea cuidar y estar cerca de nuestros amigos; podemos llegar a pensar que muy probablemente debemos ser más cercanos a aquellas amistades que han forjado nuestro carácter y han hecho del mundo un lugar amigable. Por toda esta dinámica de la búsqueda del sentido, para Hauskeller es necesario promover y fomentar un diálogo constructivo, un diálogo que nos dirija al sentido y que no se funde únicamente en el pensamiento casi egoísta de cómo tener un impacto duradero en el mundo, sino uno que co-desarrolle una receptividad mutua en la forma en que habitamos y constituimos el mundo (2022). Por ende, ayudar a establecer este diálogo puede ser la tarea idónea que esté desarrollando el cine en el último siglo, inspirando una conversación existencial en los espectadores masivos del cine que tenga como finalidad la búsqueda del sentido y que pueda crear diálogos de discusión en foros, conversatorios, congresos y demás. Junto a esto, Close (2022) puede ayudarnos a entablar una relación de encuentro conmigo mismo, ayudando a recobrar la esperanza y el propio tiempo de cada uno. Con el cine, tenemos una mutua donación y recepción de posibilidades en las que cobramos sentido en modo pleno y actual en el tiempo (García, 2014). Por ende, el cine con su estructura propia, su devenir interno y sus conflictos en el tiempo, nos hace crear un diálogo con nosotros mismos en el que nos situamos frente a nuestra condición temporal, como tarea ética en la que nos jugamos la libertad. Según García, el cine no les habla a las masas, sino al individuo concreto para que este reduplique las condiciones de devenir de la obra cinematográfica en su tiempo presente, recuperando el sentido ético del tiempo (2014). De manera que recobrar el sentido ético del tiempo, puede ser una arista de todo el espectro del cine, que también tenga relación con la búsqueda de sentido. Close (2022) en esta instancia, al hacernos repensar el tiempo por medio de la conciencia y la libertad, nos hace recuperar las huellas de nuestro propio devenir, nos hace ver causas y efectos retornando al pasado, nos puede formar en nuestra propia temporalidad (García 2014) y en general, nos lleva a reconsiderar nuestro lugar en el mundo como sujetos que devienen y actúan. En esta cinta comienzan las preguntas por el sentido con Leon cuando pierde a su amigo Remy, esto lo lleva a cuestionarse el futuro de su vida de ahora en adelante. La crisis de sentido que atraviesa el protagonista se refleja en su mirada perdida, en espacios vacíos donde parece que solo puede llorar y estar nostálgico. Por ejemplo, a pesar de que ríe por un instante en medio de una fiesta de fin de año de su escuela, automáticamente se desvanece su aparente felicidad y termina observando al resto con una mirada perdida. En sus prácticas de Hockey se ve desorientado, torpe y desanimado, es como si el recuerdo de Remy lo invadiera a todas horas. Todo esto presenta una reflexión aguda por el sentido en el personaje, que además, nos lleva a nosotros mismos a cuestionarnos el sentido, con preguntas cómo ¿qué es la vida después de la pérdida de un amigo? Con el filme hoy tratado, se nos presentan diversas preguntas por el sentido que son desplazadas a los espectadores. Estos últimos, pueden comenzar un diálogo interno que sea de gran ayuda al reconsiderar sus acciones en el mundo, junto con una pregunta exhaustiva por el sentido. Con Close (2022), tenemos una motivación íntima, que junto con las lágrimas que puede llegar a evocar, hacen reconsiderar el mundo como un lugar contingente en el que nuestro desarrollo se presenta como un espacio activo de aprendizaje y de búsqueda del por qué. Es decir, nos movemos en torno a un motivo, buscamos sentido, nos obsesionamos con el, sin embargo, también lo perdemos, nos desorientamos, podemos enfrentar la muerte de un amigo, de un hermano, no desmotivamos con la vida y preguntamos nuevamente, ¿cuál es el sentido de todo esto? Allí aparece el cine para intentar orientarnos en nuestra pregunta, para encaminarnos en la respuesta de un cuestionamiento fundamental de la vida que da fuerzas a nuestra voluntad. 4. Conclusiones La búsqueda de sentido es un dilema central en la vida humana. Como lo hemos visto a lo largo de nuestro trabajo, esta pregunta preocupa a los individuos que se enfrentan, a lo largo de los años, a altos y bajos en torno al sentido. Como buscadores de sentido, somos desafiados a responder dicha pregunta en un mundo hostil que últimamente parece escabullirse de nosotros y, además, nos bombardea con sentidos vacíos que cavan un hoyo más profundo en la vida humana. De esta forma, según lo analizado en nuestro trabajo, podemos concluir nuestra investigación en los siguientes tres puntos. En primer lugar, somos criaturas que se preguntan por el sentido, más aún cuando esta pregunta nos toca existencialmente. Si bien podemos preguntar por el sentido en relación a lo semántico o metafísico, el estadio existencial es el más acuciante a la hora de analizar la vida íntima de cada persona. Por ello, con este trabajo hemos resaltado la importancia y el alcance que tiene la pregunta por el sentido existencial, como nueva pregunta del siglo XXI, donde además se presentan nuevos desafíos que hacen que encontrarlo sea una tarea más ardua e intrincada. Por lo anterior, necesitamos fuentes que nos lleven a la exploración y al hallazgo del sentido, creando un diálogo existencial que promueva su búsqueda. Por ende, en segundo lugar, concluimos en que el cine puede ser un medio que esté en correcta relación con esta misión, es decir, el cine puede ayudar al ser humano a explorar y encontrar sentido, al involucrar temáticas como el recobramiento del sentido ético del tiempo, al tener la capacidad de convocar un diálogo interno, de llevarnos al pensamiento y razonamiento de nuestra vida en sociedad, de hacer que nos cuestionemos problemáticas fundamentales en torno al individuo y demás. En esto, el filme Close (2022) tiene grandes afinidades con nuestra propuesta, debido a su problemática existencial que puede convocar una reflexión por el sentido. Debido a que su argumento nos lleva a través de diversas preguntas que se deslindan desde una problemática completamente humana, defendemos el cine y este filme como un lugar para pensar y encontrar sentido, con su gran alcance que puede ir en favor del humano en pleno siglo XXI. Finalmente, de la mano del punto anterior, tenemos que el cine puede llevarnos a mejores paraderos de nuestra humanidad. Esto es, al ser la pregunta por el sentido una dilema que necesita ser respondido, el cine puede ser de gran ayuda en torno a esa necesidad, teniendo como finalidad la ayuda al individuo común que presencia cine. Así, tenemos nuevas betas para continuar investigando y convocando la discusión académica, en torno a la relación entre sentido y arte, sentido y cine, como problemáticas existenciales actuales, que pueden convocar además una discusión renovada sobre el sentido en entornos universitarios, escolares y familiares. Esta pregunta, que tiene como objetivo al individuo común, debe ser pensada desde la filosofía para así, otorgar una ayuda y apoyo con vistas a mejorar la vida humana. Referencias Equipo editorial etecé (23 de enero de 2023). Cine. Enciclopedia humanidades. Recuperado el 20 mayo 2023 de https://humanidades.com/cine/#ixzz82TBV6kqK Ávila, R. (2007). 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NOTAS
[1] “We want to understand all this – our life, our very existence, the existence of everything” [Trad. Propia].




